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Ciudad Esperanza

Parque Ilusión

La Oscuridad se acercaba. Ya no había nada qué hacer. Todo estaba perdido. Rickartz corrió a donde siempre iba cuando tenía problemas. Un pequeño Parque en medio de la Ciudad, su refugio perfecto a todo.

Pero había otra razón para ir ahí. Poco a poco, mientras él corría por las calles desiertas y tenebrosas hacia el Parque Ilusión, las luces de todo lugar estallaban, acercando la terrible Oscuridad, que lo consumía todo, que se devoraba la Ciudad entera. Solo el Parque podría protegerlo.

Al llegar no había absolutamente nadie. Como siempre. Se refugió en la misma banca de costumbre, en medio de todo y miró al Cielo. Ahí estaba. Ella lo salvaría…

Mientras tanto, las lámparas de toda calle vacía, de todo negocio olvidado, toda fuente de luz en Ciudad Soledad, se apagaba estallando violentamente. Rickartz seguía mirando al Cielo. El Parque Ilusión no resistiría mucho. La Oscuridad se lo consumiría tarde o temprano. Él seguía mirando a su Estrella. Celestial y glamorosa, él confiaba ciegamente en que lo ayudaría. Y pidió un Deseo.

Dios escuchó su Deseo. Amorosamente desató la Estrella del Cielo y le dijo: “Cuida a mi amigo, y él te querrá por siempre”.

Rickartz vió que la única lámpara que brillaba en Parque Ilusión, se extinguía. La Oscuridad se acercaba.

Ya no habia nada qué hacer. Todo estaba perdido… O tal vez no…

La Estrella brilló cada vez más fuerte, hasta iluminar la Ciudad entera, pareciéndose al Sol.

La Estrella se acercó a Rickartz, sonriendo dulcemente. Y le dijo:

“Mi nombre es Sabiduría. Y de ahora en adelante, ésta es Ciudad Esperanza”.

Fuente: Mi Pasado (https://rickartz.wordpress.com/).