Publicado en Cuento, Todo

Programando libertad

EL cielo azul me demuestra lo soleado que puede ser una tarde en tierra nipona. La nave sobrevuela Japón por segunda vez. El invento funciona, la posibilidad de que sea solo un sueño es de solo el 12.5%. Ahora solo resta la producción del hardware en masa apropiadamente. La era de la teletransportación había llegado.

Es curioso que mi invento funcione bajo software libre. Usé Linux como base para la computadora central de la nave, pues era el único sistema en el que confiaba. Además, a cada modulo separado del mismo le di cierto nivel de autonomía con un núcleo a base de chips ARM tomados de celulares sin vida, con un entorno Android sin GUI.  Quise crear un monumento al software libre.

La máquina funciona, sin duda. Es posible reproducirla. El hardware es poderoso, pero relativamente sencillo de conseguir, el gran problema de la teletransportación son los complejos cálculos requeridos, y que ya había resuelto a través del software. La gran máquina de teletransportación depende del software que he programado. Miles de lineas de código que he escrito desde que salí de la universidad, hace un año. El núcleo Linux me salvó de complicarme con el lenguaje máquina, así que solo tuve que escribir controladores para los dispositivos que permiten la abertura del agujero de gusano.

Pero con éstos detalles, no se podía patentar. ¿O si? ¿Puedo licenciar mi invento bajo la Creative Commons?

Imagino la oleada de noticias: EL INVENTO DEL SIGLO CON LICENCIA LIBRE… LA ERA DE LA TELETRANSPORTACIÓN EN MANOS DE TODOS… TRANSPÖRTATE EN UN SEGUNDO CON ESTE TELETRANSPORTADOR CASERO A BASE DE LINUX…

Los dueños de aquéllas empresas multimillonarias que investigan el tema seguramente demandarán por las patentes que sin duda “ellos crearon primero”, pero los cálculos que lograron semejante progreso científico… son sólo mios. Si ellos hubieran llegado a mis ecuaciones antes que yo, la máquina ya habría sido inventada mucho tiempo atrás.

Les ganaré. No busco dinero. Sólo quiero el reconocimiento por mi esfuerzo, y que la humanidad, por primera vez, tenga un invento que puedan llamar completamente suyo, sin licencias ni derechos de autor que los límite a un monopolio. Mi licencia será libre, y evitará que el código quede cautivo a quienes sólo deseen aprovecharse de ello.

Con unos comandos sumamente largos, la máquina fácilmente se poso de regreso al techo de mi casa. Abro los ojos, pues la sensación del viaje aún me hace cerrarlos con fuerza. Las estrellas brillaban con la hermosura de los sueños realizados. El cansancio es sumamente grande, no deseo moverme por un tiempo…

Aún tengo que hacer algunas pruebas antes de publicar mi hallazgo. Después de todo, los síntomas del segundo salto continúan. Cuerpo cansado, ojos pesados, desorientación, ligero lagrimeo y ganas de dormir. Me recuerda que aún existe la posibilidad del 12.5% que el invento que he hecho, la teletransportación, sea sólo un sueño…

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Autor:

Un chico normal con grandes ideales, eternas aspiraciones, una esperanza excelente, gustos que crecen cada día y buen sentido de humor. Normal, ¿No?

Exprésate, amigo(a)...

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