Publicado en Cuento, Espiritualidad, Todo

La senda de la Sabiduría… [Cuento]

En el camino...

Antes creía que mi vida era un sucesión de eventos al azar. Lo pensé en ése día tan insólito, un día nada diferente a otros, en el que intenté salvar a una chica supuestamente secuestrada, sin lograrlo. No sabía que en ése día cambiaría por completo el curso de mi historia.

Lo pensé en la mañana de un día de octubre, cuando estudiaba matemáticas.

Leí que la probabilidad un evento, es igual a su probabilidad conveniente entre la probabilidad total…

¿Qué probabilidad había de que mi novia me dejara por ser demasiado pacífico? Nunca pensé en esa posibilidad. La ignoré todo el tiempo, pero ahí estaba. Ella tenía dos opciones, el tiro de una moneda. Y decidió la peor.

A muchos les pareció cosa de risa que la chica más bella del salón, decidiera ser novia de alguien tan… bueno, mi novia. Ella fue capaz de ver más allá del sueño que me acompañaba a todos lados. Un día, simplemente se me acercó, y quiso hablar. Yo dormía, en el descanso. Y una semana más tarde, era mi novia oficialmente.

Pero parece que no le gustó mi actitud pacífica. Los del salón siempre bromeaban preguntándole abiertamente a ella, qué hacia con poca cosa como yo. Yo, con mi apariencia gigante, músculos desarrollados y una expresión dura, pero normalmente de carácter tranquilo, respondía sonriendo y diciendo que el cielo me amaba. Una cosa lleva a otra.

Y sí, una cosa siempre lleva a la otra. Mi novia repetía constantemente que debería vengarme, que estaba mal dejar que se burlaran así de los dos. Debía mostrarles quién era el más fuerte. Yo le aseguré que no está bien guardar rencor, que en cuanto dependa de nosotros, debemos ser pacíficos [1]. Que la persona en verdad fuerte, es aquélla que es capaz de controlarse a si misma [2]. Y después de escuchar eso, ella se iba, furiosa.

No sabía si conmigo, o con los demás. Ése día me enteré que era conmigo.

No importó ya, en ese momento pensé que quizá la probabilidad obró, y mi novia se fue. Sentí una tristeza sumamente grande, y me pregunté si acaso era yo lo suficientemente fuerte para resistir un poco más, para evitar todo ese rencor, para continuar mi camino sin depender en mi suerte.

Toda mi vida era la espera de una señal, que me mostrara que la vida no se guía de solo suerte, azar y probabilidades. Ésa era mi esperanza.

En la tarde, después de la escuela, fui al trabajo. Ésa era la razón por la que me dormía tanto en clase. Tenía que pagar mis estudios. Si yo no, ¿Quién?

En el trabajo, como albañil de medio tiempo, pude sacarme algo de lo que sentía a cambio del ejercicio. No sé que era lo que sentía. ¿Tristeza? ¿Enojo? ¿Deseos de desaparecer? No, no creo. Demasiado tarde para eso. Pero me gustaba el trabajo duro, y tener la mente ocupada. Luego sería mejor tiempo para pensar con claridad.

Me llamaron por el arquitecto que dirigía la obra, un conocido de mis padres, hace mucho tiempo atrás. Era un buen amigo, pero nunca mezclaba la amistad con el trabajo, lo cual me parecía muy justo. Entré a su oficina.

-Hola niño. Te he llamado a buscar, porque debo darte malas noticias.

Pensé que jamás se aprendió mi nombre. O eso, o amaba su costumbre de llamarme “niño”. Sea como sea, respiré profundo, y me preparé para las malas noticias. Ya estaba acostumbrado a ellas, desde muy pequeño.

-Voy a tener que dejarte ir, niño. En serio lo lamento. Si pudiera evitarlo, sabes que lo haría, pero los negocios son algo cruel. Con tu talento en el trabajo sé que encontrarás algo mejor. Eres trabajador, responsable, ni siquiera tienes tratos con ésos otros albañiles que no te convienen como amigos, eres honrado. El problema es el tiempo que dedicas a tus estudios. Si pudieras contar con más tiempo para el trabajo, quizá no tendría que sacarte así.

Analicé y digerí con suma precaución cada palabra. No sentí el pánico de perder mi única fuente de dinero. No sé porqué, me sentía en calma. Y con ésa calma, pude responder con la misma claridad con la que pensaba:


-Usted conoció a mis padres. Sabe lo mucho que deseaban que yo fuera un hombre de bien, aprobado, trabajador que no tiene de qué avergonzarse [3]. Pero, ¿Qué pensarían ellos de mi, si renuncio a todo eso? No puedo dejar de estudiar. Es secundaria apenas, ni siquiera tengo los 18 años. Dejaré de estudiar cuando aprenda el oficio que me sostendrá en la vida.

-Entiendo, niño. Tus padres fueron lo mejor que ha pasado en tu vida. No sé cómo lograron criarte de ésa manera, que aún conservas el mismo espíritu que ellos. Nunca rendirse y ser lo mejor…

Me despedí de él rápidamente. Contuve magistralmente mis ganas de llorar. Aún me pongo muy emotivo cada vez que hablan de mis padres en tiempo pasado.

Camino a casa, mi cabeza pensaba en dónde conseguir un nuevo trabajo. No quería pensar en salir de la escuela, me repugnaba la idea. También pensaba en mi ex-novia, en sus palabras cuando me cortó. Pero jamás le llevaré la contraria a los principios que mis padres me enseñaron. Ni siquiera por ella.


Y pensaba en mis padres. Hace tiempo que no recibía consuelo de ellos. Recuerdo algo que me dijeron una vez que me sentía mal. Algo sobre una paz que supera todo pensamiento [4]. Creo que eso era lo que ahora necesitaba. Me encantaba estar con ellos. Quería estar con ellos…

Entonces sucedió lo que narré al principio.

Iba a cruzar sobre una avenida, cuando un automóvil se detuvo, enfrente de mi, para cambiar de calle. Miré sin mirar, a una chica en el asiento trasero del coche, y un señor con expresión dura, conduciendo. Ella me miró, y pude apreciar unas lágrimas que corrieron su maquillaje negro. Entonces escuché una voz, casi un susurro, diciendo: “¡Ayúdame!”.

Tuve un segundo para pensar. Sólo eso. Recordé una imagen, de mi madre, mirándome fijamente desde el mismo asiento. Sólo que en el recuerdo, el auto estaba al revés sobre el pavimento, y humeaba. Era un día gris, y no fui capaz de ayudarle, pues era muy pequeño, y no paraba de llorar. Pero ahora, si podía ayudar a ésta chica…

Después de ése segundo, le grité a ella que se hiciera a un lado, haciéndole señas. Luego alcé mi puño para pegarle al vidrio. Ella me miró espantada, y se alejó de la ventanilla en el momento justo en el que rompí el vidrio de un puñetazo. Con la inmensa fuerza que hice, no sentí ningún dolor, pues me preocupaba más por esa chica.

Rompí los pocos vidrios que quedaron con mis manos, y la tomé de los hombros para sacarla por la misma ventanilla. Su peso inferior a los 55 kg, hacia que me pareciera una muñeca de trapo, por lo que ésta operación sólo me costó 4 segundos. La deposité en el suelo, de pie, y le indiqué que corriera. Ella así lo hizo, mientras yo esperé que el secuestrador saliera del auto.

El ruido del vidrio rompiéndose lo hizo salir automáticamente. Él había visto lo que hice, de pie, afuera del vehículo. Busqué un arma en su mano, pero no la encontré. En su lugar había lágrimas en sus ojos…

Miré a la dirección donde la chica había corrido. Aún estaba cerca, mirando qué hacia yo. Comprendí mi error, en ése momento.

“Todo es suerte y azar, y mi vida no tiene sentido”, pensé en ese momento. Mi propia expresión de ira, cambió rápidamente en rostro lleno de tristeza inmensa. Con lágrimas en mis ojos, mirando al suelo, le dije al señor:

-Mis padres murieron en un secuestro, señor. Regresábamos de unas vacaciones en la playa. Ellos vieron a un joven, que le hacía señas a nuestro coche. Les dijo que necesitaba ayuda, que había tenido un accidente. Y mis padres, tan bondadosos, decidieron llevarlo hasta la ciudad. Pero nunca llegamos. No sé qué paso. Dicen que él llevaba un arma. Yo sólo recuerdo partes del accidente. Mi mamá… mi papá… Todo lo que yo amaba señor, lo perdí ese día. Lo siento mucho…

Hice una pausa, liberando toda la euforia, el dolor, dejándome arrastrar por mis derrotas…


-Creí que usted secuestró a esa chica. Lo siento mucho, no quise asustarlos así… y-yo pagaré la ventanilla rota. He tenido un pésimo día. Eso es todo. No deseo hacerles daño. Lo lamento… mis padres me enseñaron a ayudar a los que están en peligro de muerte [5], pero…

La chica se acercó a su padre mientras hablaba, y lo abrazó, llorando. Supuse que deseaban que me fuera. Yo, con movimiento suaves, saqué un bolígrafo del bolsillo y anoté mi número celular en él. Lo coloqué encima del auto, y me fui.

Caminé arrastrando los pies. Ya no aguantaba tanto dolor. La culpa me hacia pedazos. Nunca quise herir a nadie por mis traumas, por mi pasado, por mi presente, por nada…

¿Dónde estaba esa señal que tanto buscaba? ¿Vendrá, o estoy esperando en vano?

Me senté cerca de un muro derribado. Me sentía igual que él. Pensé en todo lo que me pasó ese día. En todo lo que deseaba. En todo lo que tenía. Al final, nada tenía sentido…

Un auto se estacionó cerca de mi. Un auto con la ventanilla trasera rota. La chica me miraba con sus ojos llorosos. El señor bajó, y se me acercó, preocupado.

-¡Tienes heridos los brazos! Toma, es una camisa, pero puedes usarla para vendarte, por favor.

No había notado la cantidad de sangre que vertían mis manos. Seguramente me corté con los vidrios rotos de la ventanilla. Pero no pensaba con claridad. Tomé la camisa, manchándola con mi sangre, y comprendí que el señor se preocupaba por mi. ¿Porqué, después de lo que hice?

-Vi tu sangre en la nota que dejaste, y me preocupé. Puede ser grave si no atiendes ésas heridas rápido. Déjame llevarte a un hospital. Mencionaste que tus padres ya no están contigo, pero puedo hacer que te atiendan, aún si no tienes seguro médico. Y no tienes que preocuparte por la ventanilla. -Él sonrió, como si fuera absurdo siquiera pensar en eso.

-¿Porqué se preocupa por mi? Les he dado el susto de su vida… Odio siquiera pensar eso. S-soy un estúpido. Todo me ha salido mal. Por ser tan manso con los demás, perdí a mi novia. Bien me dijo ella, que debía usar mi fuerza para hacerme respetar. Por aplicado en la escuela, hoy perdí mi trabajo, ¿Y quién sabe si conseguiré uno pronto? Y por querer ayudar, les he arruinado el día. Mis padres me enseñaron unos principios que, por lo visto, no vale la pena cumplir. La ley de Murphy tiene razón, toda mi vida es sólo la probabilidad de que las cosas salgan mal…

Un silencio hubo, en el que el señor y la chica, evidentemente su hija, se sentaron a mi lado, analizando lo que yo dije. Entonces el señor tomó la palabra:


-Tú eres un chico muy sabio. Ésa es la razón, por la que, a pesar de todas las cosas que has sufrido, sigues aquí, viviendo una vida que vale la pena vivir. Muchos han caído, pero tú no. Es por eso que la Biblia dice que el sabio tiene los ojos en la cabeza, mientras que un estúpido va andando en oscuridad [6]. No eres estúpido. Has actuado de la mejor manera posible. Pero el tiempo y suceso imprevisto, nos sucede a todos nosotros [7], pero no es por nuestra culpa. Es por este mundo, que se encuentra en manos de un ser ruin y perverso [8].
-Pero no debes rendirte ahora, porque tus padres te han dado lo mejor que pudiste recibir de ellos. Porque la sabiduría que recibiste de ellos, es mejor que todo el dinero que quizá te dieron, ya que, a diferencia del dinero que se va, la sabiduría mantiene vivos a sus dueños [9]. Por ellos, estás aún con vida. Y por ellos, tienes la oportunidad de ser feliz. Porque la Biblia también indica que es feliz el hombre que ha hallado la sabiduría [10]. ¿Por qué? Porque si salvaguardas ésa sabiduría, andarás con seguridad en tu camino, y no tropezarás, ni nada te quitará el sueño. No deberás temer nada malo, porque Dios mismo te protegerá, porque él es nuestra confianza [11].

-Pero… Por favor, no creo que yo sea alguien bueno… -Comenté-

La chica respondió:

-Hoy me escapé de mi casa. Creía que mis padres me sobreprotegen, y por eso lo hice, aunque sabía que estaba haciendo mal. Mi padre fue a buscarme y por eso estaba llorando en el coche. Ahora entiendo porqué mis padres se preocupan tanto. Este mundo va empeorando día a día, y el primero que debe cuidarme soy yo mismo. Si no lo hago yo, por mucho que lo intenten ellos, no funcionará. Incluso aunque Dios me cuide, si yo no quiero cuidarme, no hay nada que pueda impedir que yo logre perjudicarme a mi misma.
-Pero tú… Todo lo que hiciste fue por algo bueno. Tu te cuidas, y cuidas de los demás. No quisiste pelear con tus compañeros de clase, para evitar odios y rencores, ¿Verdad?. Y todavía eres menor de edad, así que no está bien que dejes tus estudios, ¿No es cierto? ¡Y por Dios! ¡Quisiste salvarme de un secuestro! Eso es admirable, donde sea que lo mires. A la mayoría le hubiese dado miedo que el secuestrador tuviera una pistola. Pero tú, incluso te pusiste a ti mismo en riesgo, por ayudar a alguien que no conoces. Tienes valor, pues incluso hasta pensaste en detener a mi padre, y te quedaste esperando, para que no vaya tras de mi. La Biblia, en proverbios, dice que “El propósito es que andes en el camino de los buenos y que guardes las sendas de los justos…”

Me sorprendí al escuchar ésas palabras. Ya las había escuchado antes. Respondí:


-“…Porque los rectos son los que residirán en la tierra, y los exentos de culpa son los que quedarán en ella. En cuanto a los inicuos, serán cortados de la mismísima tierra; y en cuanto a los traicioneros, serán arrancados de ella” [12]… ¿La Biblia dice eso? Recuerdo que mis padres solían tener conversaciones así conmigo, que me animaban usando palabras y frases raras que leían de un libro negro. Hace mucho que quise saber qué libro era ese. Pero después que ellos murieron no hubo quién quisiera decirme. Aún así, recordé lo poco que me enseñaron, viví de acuerdo a eso. Quería creer que tenía un significado, que vivir de acuerdo a la memoria de ellos haría que todas mis dudas fueran respondidas. Hasta ahora, mis dudas seguían ahí, pero ahora veo que no fue casualidad que me encontrara con ustedes. Parece que es destino, o algo más, como si alguien quisiera que nos encontráramos hoy, porque aparecieron justo cuando más los necesitaba…

Los dos se levantaron, y me tendieron cada uno la mano. Entramos al automóvil, y rumbo al hospital, el padre habló:


-Tus padres se guiaron por el mismo principio que nosotros. Y te guiaron a ti igual, pero eras muy pequeño para entenderlo todo. Más ahora eres muy capaz, así que si lo deseas, te ofrecemos la oportunidad de dejar de estar sólo, de abandonar tus dudas y convertirlas en convicciones, porque nosotros creemos que  toda persona que confía en Jehová con todo su corazón, y no se apoya en su propio entendimiento, sino que en todos tus caminos lo toma en cuenta, entonces ésa persona es bendecida por él, y Dios mismo hará derechas sus sendas [13]. Tu confiaste, aún cuando no lo conocías completamente. Pero ahora nosotros te mostraremos lo qué él nos enseñó, porque él es el que nos enseña para que nos beneficiemos a nosotros mismos, Aquél que nos hace pisar donde debemos andar. [14]. Por supuesto, es sólo si deseas. Eres tú el que debe decidir. ¿qué dices?…


Antes creía que la vida era una serie de eventos al azar. Pero ahora, estoy convencido de que no. La vida es lo que nosotros hacemos de ella, y depende de nuestras acciones, de a quién obedecemos y a quién no. O cómo dice el libro de Eclesiastés:

“La conclusión del asunto, habiéndose oído todo, es: Teme al Dios verdadero y guarda sus mandamientos. Porque este es todo el deber del hombre. Porque el Dios verdadero mismo traerá toda clase de obra a juicio con relación a toda cosa escondida, en cuanto a si es buena o es mala” [15]
Eclesiastés 12:13, 14

Fuente: Historias alternas de la vida (https://rickartz.wordpress.com/)

Todas la citas son de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (TNM).


[1] “Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, sean pacíficos con todos los hombres. No se venguen, amados, sino cédanle lugar a la ira; porque está escrito: “Mía es la venganza; yo pagaré, dice Jehová”.” Romanos 12:18,19 [Volver]


[2] “El que es tardo para la cólera es mejor que un hombre poderoso; y el que controla su espíritu, que el que toma una ciudad.” Proverbios 16:32 [Volver]


[3] “Haz lo sumo posible para presentarte aprobado a Dios, trabajador que no tiene de qué avergonzarse, que maneja la palabra de la verdad correctamente.” 2 Timoteo 2:15 [Volver]


[4] “No se inquieten por cosa alguna, sino que en todo, por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales mediante Cristo Jesús.” Filipenses 4:6,7 [Volver]


[5] “Libra a los que están siendo llevados a la muerte; y a los que van trastabillando a la matanza, ¡oh, que [los] retengas!” Proverbios 24:11 [Volver]


[6] “Respecto al sabio, tiene los ojos en la cabeza; pero el estúpido va andando en pura oscuridad.” Eclesiastés 2:14 [Volver]


[7] “Regresé para ver, bajo el sol, que los veloces no tienen la carrera, ni los poderosos la batalla, ni tienen los sabios tampoco el alimento, ni tienen los entendidos tampoco las riquezas, ni aun los que tienen conocimiento tienen el favor; porque el tiempo y el suceso imprevisto les acaecen a todos.” Eclesiastés 9:11 [Volver]


[8] “Sabemos que nosotros nos originamos de Dios, pero el mundo entero yace en el poder del inicuo.” 1 Juan 5:19 [Volver]


[9] “Buena es la sabiduría junto con una herencia, y es ventajosa para los que ven el sol. Porque la sabiduría es para una protección lo mismo que el dinero es para una protección; pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría misma conserva vivos a sus dueños.” Eclesiastés 7:11, 12 [Volver]


[10] “Feliz es el hombre que ha hallado sabiduría, y el hombre que consigue discernimiento” Proverbios 3:13 [Volver]


[11] “Hijo mío, no se escapen de tus ojos. Salvaguarda la sabiduría práctica y la capacidad de pensar, y resultarán ser vida a tu alma y encanto a tu garganta. En tal caso andarás con seguridad por tu camino, y ni siquiera tu pie dará contra cosa alguna. Cuando quiera que te acuestes, no sentirás pavor; y ciertamente te acostarás, y tu sueño tendrá que ser placentero. No tendrás que temer ninguna cosa pavorosa repentina, ni la tempestad sobre los inicuos, porque viene. Pues Jehová mismo resultará ser, de hecho, tu confianza, y él ciertamente guardará tu pie de captura.” Proverbios 3:21-26 [Volver]


[12] “El propósito es que andes en el camino de los buenos y que guardes las sendas de los justos. Porque los rectos son los que residirán en la tierra, y los exentos de culpa son los que quedarán en ella. En cuanto a los inicuos, serán cortados de la mismísima tierra; y en cuanto a los traicioneros, serán arrancados de ella.” Proverbios 2:20-22 [Volver]


[13] “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas.” Proverbios 3:5,6 [Volver]


[14] “Esto es lo que ha dicho Jehová, tu Recomprador, el Santo de Israel: “Yo, Jehová, soy tu Dios, Aquel que te enseña para que te beneficies a ti mismo, Aquel que te hace pisar en el camino en que debes andar.”Isaías 48:17 [Volver]


[15] “La conclusión del asunto, habiéndose oído todo, es: Teme al Dios verdadero y guarda sus mandamientos. Porque este es todo el deber del hombre. Porque el Dios verdadero mismo traerá toda clase de obra a juicio con relación a toda cosa escondida, en cuanto a si es buena o es mala” Eclesiastés 12:13, 14 [Volver]

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Autor:

Un chico normal con grandes ideales, eternas aspiraciones, una esperanza excelente, gustos que crecen cada día y buen sentido de humor. Normal, ¿No?

2 comentarios sobre “La senda de la Sabiduría… [Cuento]

  1. Bastante bien, los testigos de Jehova inculcamos esos principios en nuestros hijos desde muy pequeños, solo falto mencionar que el joven volverá a ver a sus padres y podrá vivir feliz con ellos aquí en la tierra por una eternidad

Exprésate, amigo(a)...

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