Publicado en Amistad, Cuento, Todo

Viviendo un recuerdo ajeno…

Desde un cuarto de hospital...

Realmente no estoy tan solo, ¿quién te dijo que te fuiste? Si uno no está donde el cuerpo, sino donde más lo extrañan. Y a ti se te extraña tanto…

… Tu sigues aqui. Sin ti. Conmigo.

-Ricardo Arjona

Se levanta aterrado. El cielo es azul y hermoso, signo de que llegará tarde a la escuela, de nuevo. 7:30 am. Abatido, toma los platos regados del piso de su habitación a causa de la cena de anoche y con pereza los lleva a la cocina a lavarlos. Y pensar que mamá lo hacia todas las mañanas sin quejarse…

El celular suena a las 9:00 am, tranquilizandolo con el mensaje: “Cita dentista 11:00 am”. Ah, por eso su celular no lo despertó a tiempo para la escuela. Excelente, no sufrirá más por la dolorosa etiqueta de irresponsable que la conciencia le araño en la frente.

Rumbo al hospital, recuerda que visitará otro hospital ese día. Sabe que no debería, pero empieza a odiar los hospitales. También recuerda que mamá tenía que realizar estos viajes casi diario, por causa de su enfermedad…

El dentista, muy amable, lo hace escupir sangre tres veces y extiende su tortura a la siguiente cita, en julio. Él no se fijó en el dolor que causó el tratamiento, fue imperceptible. Su mente estaba en el mañana.

La segunda escala fue el banco, a las 12:20. Por causa del destino incierto, el gran colchón del mundo, no tiene sistema hoy. Grandioso, a caminar la 10 cuadras a casa. Sin dinero, era costumbre. Pero las otras preocupaciones no. ¿Qué hará para comer hoy? ¿Cómo limpiar la casa sin lo necesario? ¿Podrá ir mañana a clase? ¿No podrá ir a ver a su mamá al hospital?… Recordó que su hermanita debía ir a la escuela, y aceleró el paso.

Al llegar, a las 12:55 pm, primero pasó por su mente, descansar de la caminata, del sol, y de esos pensamientos turbios, quizá viendo algo con su hermano: televisión, anime, lo que sea. Pero su hermano tiene sus propias preocupaciones. Él tiene que trabajar. La dulce niña que ilumina sus tardes va a la escuela. Y el chico deseó tener escuela también, ahora mismo, para no quedarse solo. Ni modo…

La soledad atrae tormentas. No sólo las terribles tormentas personales, si no que ahora una verdadera tormenta azota las ventanas de la casa, mientras que sonoros relámpagos reclaman la electricidad solo suya. El chico comprende y desconecta todo electrodoméstico, cierra bien las ventanas, y se entretiene barriendo la casa. 3:00 pm. Solo ha pasado dos horas.

Ahora está doblando la ropa que metió del lavado anterior. Se pone a darle de comer a sus dos gatitas y el perro en el patio. Y ahora busca en el refrigerador, sustancias comestibles que mezclar, para cuando vuelva su hermanita.

La lluvia termina y como la casa se sostuvo, decide darse un baño. El agua es muy fría, pero no parece importarle: Siente que está viviendo un recuerdo de otra persona…

A las 9:00 pm, su hermanita ha regresado, comido, y se entretiene viendo tele.

Él, acostado en una hamaca, mirando el vacio blanco del techo, piensa en muchas cosas, tantas que no se podrían escribir todas. Pequeños detalles, que construyen grandes historias.

Sus días han sido muy diferentes desde hace más de una semana. La vida que vive, la rutina nada rutinaria que vive, no es la que él vivía. Es lo que su mamá hacía cuando estaba sana, con ellos. más ahora no está, y todo, absolutamente todo le recuerda a ella. Tanto él como sus dos hermanos la extrañan mucho.

Toma el teléfono:
-Hola…
-Hola, mi vida. Necesito que les avises a todos que mañana será mi cirugía.
-Sí, ya lo sé. No te preocupes, mamita, ya les aviso. No pude ir a verte, lo siento mucho…
-No hay problema, yo entiendo la situación allá en la casa, no puedes estar dando tantas vueltas… te quiero mucho, y me gustaría que estuvieras aquí, pero si no se puede, lo entiendo, mi amor.
-Sólo preocúpese en su salud, ¿Sí? Aquí me hago cargo de todo, mami. Y si Dios nos permite más tiempo juntos, podrás observar todos los frutos que has sembrado al crecernos con tanto amor, mamá…
-Claro, bebé, Ya verás que todo sale bien, como siempre, primero Dios.
-Si… primero Dios…

(Última conversación de RS con su maravillosa madre antes de la cirugía… )
[…Ahora, esperamos y pedimos a Dios que todo salga bien, primero Él…]

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Autor:

Un chico normal con grandes ideales, eternas aspiraciones, una esperanza excelente, gustos que crecen cada día y buen sentido de humor. Normal, ¿No?

Exprésate, amigo(a)...

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