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Biblia, ceguera, la inseguridad, mundo, oscuridad, respuesta, Sabiduria, Significado
En la casa Morales sucedió, en una ocasión especial, una conversación nada común que revela verdades importantes para todo aquél que busca la verdad. Tal conversación empieza con un pequeño problema…
–Mamá, Pedro ya se tardó. No va a venir a llevarme a la reunión, así que iré solo, ¿está bien?
Abel, de dieciséis años, tantea su armario en busca de algo.
–Abel, ya es tarde, y está muy oscuro. Lo siento, pero no puedes ir hoy. –dice Mónica, su madre, mientras hace la comida para mañana y poder ir temprano a trabajar.
–Oye mamá… –Abel, con un bastón plegable, y la mirada perdida, pregunta a su madre– He escuchado muchas veces eso, pero, ¿qué es oscuridad?
Mónica, con tanto quehacer, olvido un momento la lista de cosas que jamás debía decirle a su hijo. “Nos vemos, ¿Ves? Ya verás, ¡Qué observador!, ¡Mira!”… y un largo etcétera. En ésa lista, que incluía los colores, también estaba ésa palabra. Y por un descuido, ahora tenía que explicarle a su hijo, ciego de nacimiento, qué es la oscuridad.
Ella dejó lo que hacía, un tanto preocupada, y se sentó junto a su hijo en la sala de la casa, y lo abrazó. Pasó largo tiempo pensando antes de responder. No podía usar demasiadas palabras necesarias para la definición…
–La oscuridad es… una desventaja que… no te permite notar los peligros que se encuentran a tu alrededor. Y ahora, ésa oscuridad se encuentra afuera, por eso me preocupa que vayas a salir, mi cielo. ¿Entendiste?
Abel estaba callado, pensativo. Aunque era joven, hacía las preguntas correctas, y comprendía asuntos difíciles. Por ello fue capaz de responder: Continuar leyendo »

