Atascado…

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Camión que avanza por la vida...

Existen cuentos sobre autos capaces de volar. He visto muchos correr sumamente rápido, como si volaran, así que siempre pienso en tales cuentos cuando mi camión se descompone en medio del camino. Salgo, cierro la puerta, ahogo la maldición que estaba a punto de gritar, cierro los ojos, y pienso en aquellos vehículos capaces de correr tan rápido como el viento.

Hasta ahora, he sido feliz con el camión que llevo. Cumplía con mis expectativas, pero recientemente parece que falla demasiado. Por ello, mis fantasías de velocidad. No hay mejor motivo para idear ilusiones que sentirse atascado en medio del camino.

Estaría feliz si tuviera una motocicleta, por ejemplo. Son rápidas y sencillas, sin duda. Debido a que no llevan mucho equipaje, quizá no tuviera que soportar la infinidad de veces que se me ha descompuesto el motor, aunque también es un problema no poder llevar más que unas cuantas cosas. Digo esto, aunque quizás también no sea más que una excusa: El motor de mi automóvil es también mi responsabilidad. Si se encuentra en éste estado, quizás es culpa mía.

Compruebo las conexiones del motor y no encuentro la falla. ¿Cómo no puedo comprender mi propio camión? ¿Qué hice la última vez que me vi en un aprieto como este?

Ya recuerdo. Voy a la parte de atrás, y abro la puerta que guarda mi equipaje. Guarda toda una vida de progresos y fracasos. Escojo uno. El que menos valor tenga, aunque me sigue doliendo el tener que abandonarlo. Lo saco a la carretera y lo dejo a un lado del camino. Es bastante pesado, así que la operación me cuesta unos quince minutos.

Giro la llave. El camión se sacude tres o cuatro veces y arranca. A paso de tortuga, mi camión cumple su papel, al menos por ahora. A veces me pregunto, ¿Debería abandonarlo todo, y conseguirme un vehículo que me lleve más rápido a mi destino?

Un cielo rojo…

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Cielo azul, cielo rojo..

1:00 pm. ¿Día de campo? Ver mucha gente trabajando en armonía en la comida tiene un buen efecto en el ánimo, no importa que tan triste y desorientado uno se sienta. No recuerdo ni porqué me sentía mal. El cielo es azul claro, la vista se extiende a mucho pasto verde y mesas con manteles blancos, además de platillos de muchos colores. Hay personas de diferentes nacionalidades quienes preparan comida, quienes la sirven en platos, y también quienes comen. No entiendo bien qué hago en este lugar, pero me atrae. La gente, la atmósfera, la comida. Aún si no los conozco, ¿me dejarán unirme? ¿me juzgaran por ser un extraño? ¿será mejor irme?

2:00 pm. En una mesa, veo cara conocidas, pero no recuerdo de dónde los conozco. Una chica que viste de rojo me ve, y me saluda alegremente. Tiene una gran sonrisa en sus labios y es muy hermosa. Inesperadamente me abraza, noto que trata de contener las lágrimas… ¿De dónde la conozco? ¿Por qué me saluda con tanta confianza? Sonrío, le saludo con pocas palabras, y me voy. Es demasiado amigable, pienso que desea obtener algo de mi. No me gusta la gente que toma demasiada confianza.

3:00 pm. Una familia me ha invitado a comer con ellos. Parecen personas ignorantes de la situación del mundo, porque sonríen demasiado, mientras hacen bromas entre ellos. Estoy completamente en silencio mientras ellos hablan, no tratan de forzarme a la conversación. Me señalan una silla, y colocan un plato, con una sonrisa. Recuerdo un dolor pasado, y me pregunto porqué a ellos no les duele igual. Me siento y como. En agradecimiento, les regalo una sonrisa, y me voy, mientras me invitan a regresar, y sus rostros se iluminan como si hubiesen encontrado un tesoro.

5:00 pm. —¿Donde te habías metido? Me parece que no te sientes muy a gusto andando por ahí tu solo, ¿Verdad? Deja que te acompañe. Puedo hacer tu camino más divertido.— Su sonrisa está llena de compasión. Sigue leyendo

Programando libertad

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EL cielo azul me demuestra lo soleado que puede ser una tarde en tierra nipona. La nave sobrevuela Japón por segunda vez. El invento funciona, la posibilidad de que sea solo un sueño es de solo el 12.5%. Ahora solo resta la producción del hardware en masa apropiadamente. La era de la teletransportación había llegado.

Es curioso que mi invento funcione bajo software libre. Usé Linux como base para la computadora central de la nave, pues era el único sistema en el que confiaba. Además, a cada modulo separado del mismo le di cierto nivel de autonomía con un núcleo a base de chips ARM tomados de celulares sin vida, con un entorno Android sin GUI.  Quise crear un monumento al software libre.

La máquina funciona, sin duda. Es posible reproducirla. El hardware es poderoso, pero Sigue leyendo

El sueño de la escuela.

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がっこう

—¡Increible!

Le conté de mi extraño sueño a Dario, mi amigo de la infancia. En toda la escuela, él es el único que escucharía con seriedad toda tontería que yo dijera. Yo pago sus bondades haciendo lo mismo por él.

—¿Así que una prueba hoy mismo? Bueno, gracias a Dios no tienes que arrancarte el pelo esperando para saber si en verdad tu sueño es real o no. Si hoy no hay prueba, habrá sido un fiasco inventado por tu mente llena de libros de superación personal. Deberías hacerme caso y empezar a leer cosas más interesantes, como manga… —Sonríe con la sabiduría de un otaku.

—Pero, ¿Y si es real? ¿Realmente quieres verme con ese súper poder? —Sé su respuesta antes incluso de que su cara lo demuestre.

—¡Si uno de nosotros merece tener un súper poder, ese debería ser yo! He leído ya demasiado sobre habilidades paranormales como para regalárselo a un niño que no sabe nada sobre salvar chicas del desastre, o usar una identidad secreta.

—Esta bien, no me quejo. Si yo quisiera un súper poder, preferiría uno que afecte filosóficamente el mundo. Una habilidad espiritual. Ya sea el de cambiar a las personas desde dentro, en lo más profundo de su corazón. O quizás el crear la cura contra la vejez y la muerte. O tal vez contra su estupidez. Habilidades puramente físicas como aparecen en mangas y animes no me sirven de nada.

—¿Ves porque pienso que darte un súper poder es ridículo? Para empezar, ni siquiera sabes elegir uno bien. Por ejemplo, ¿Como te defenderás de los malos sin súper fuerza? ¿O la habilidad de controlar sus mentes? ¿Qué me dices de la teletransportación? ¿O quizá el crear campos de fuerza en forma de escudos, o usar portales para atravesar el espacio..? ¡Hay tantos, que es difícil elegir!

—Pero vamos, esos poderes no te ayudarán en lo más mínimo. Si tu objetivo es salvar a la humanidad, con esos poderes serás incapaz de algo así. Todo lo que podrás hacer es salvar a unos cuantos, de manera genial, eso si, digno de una película o un manga. Pero no podrás estar ahí siempre, ni detendrás todos los crímenes. Al final, siempre habrá algún malo con suficiente cerebro para organizarse bien, y saber cómo acabar contigo a pesar de tu ventaja maestra. Me imagino que toda habilidad tiene sus puntos débiles: La fuerza no es precisa, el control mental no puede ser permanente o absoluto, la teletransportación requiere de reglas limitadoras para no transportarse al suelo y morir, y etc… Y, lo más importante, la realidad no es igual a una película o un manga. Ser el bueno no siempre significa tener asegurado el éxito.

—Oye, oye… ¡Eso también se aplica a tus habilidades espirituales! Cambiar el corazón de las personas debe tener un punto débil, pues no todas quieren cambiar. Y no todos los humanos merecen vivir para siempre. Y eliminar la estupidez no elimina la maldad…

—Eso es total verdad, mis presuntos poderes también son limitados. Pero piensa en su alcance. Si salvas a una chica de un ladrón, o un asesino, solo la habrás salvado de una situación específica. Podrá toparse con otro ladrón, otro asesino, o cualquier otro peligro. El mundo está lleno de ellos. Pero con mis poderes no cambio una situación, sino a alguien. Con una sola persona cuyo corazón haya cambiado, lo hará por todo el tiempo que esté vivo. Si su corazón era oscuro y puedo cambiar eso en luz, irradiará luz por toda su vida. Es posible que contagie la luz entre quienes conoce. Al final, podría tener un corazón puro que le mueva a ayudar a otros corazones oscuros, y hacer así un efecto viral que lograría un verdadero cambio en el mundo. Así, puede ser que el ladrón, y el asesino jamás lleguen a ser ladrones y asesinos, y habré salvado a muchas de sus potenciales víctimas. Y no es necesario que use mi poder continuamente, sino que el efecto de mi poder perdura sin que yo lo use. Creo, esto es verdadero poder…

—Mmm… —Dario miró al techo unos instantes, pensando. Seguro que no sabía cómo debatir lo que le había dicho. Al final, se rindió, y decidió poner fin a la plática hundiendo su cara entre sus brazos, como durmiendo en su pupitre. Supongo que aún no ha aprendido a perder un debate. Yo lo imité, pues mis ojos no se habían recuperado del libro que aún continuaba leyendo.

Pasó sólo un minuto para que pueda distinguir el sonido de olas rompiéndose cerca.

El sueño en la playa…

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Playa azul...

—Este lugar es demasiado triste. Vamos a alegrarlo un poco… Agua, si el agua me encanta. Una playa, tal vez. Y que sea de día, que las noches son hermosas, pero pueden llegar a ser melancólicas. Pero ésta mente tropical asocia el día con mucho calor, así que mejor sea al amanecer. Los amaneceres son frescos, hermosos y bien iluminados. La playa puede tener árboles, ¿verdad? Y casas de madera, son bastante bonitas. Ya me estoy sintiendo más animado, ¿Y qué dices tú?

—¿Ehhh?… ¡Increíble! —Ojos muy abiertos, al igual que la boca y sin voz después de casi gritar lo anterior. Así es como yo quedé…

Acabo de contemplar como un pequeño niño demasiado sonriente modificó mi cuarto para convertirlo en una soleada playa llena de árboles y casas de madera, y luego logró que el Sol se moviera del centro del cielo para regresar a la posición correcta para el amanecer. ¿Un sueño? Lo más probable, pero aun así, completamente increíble.

—Relájate, Roberto. Disfruta del paisaje. Ya podrás volver a ese cuarto oscuro y triste cuando se termine el tiempo de ésta realidad. La verdad, hace tiempo que no intentaba algo como esto, pero no puedo estar más feliz. Calculo que en cinco minutos, vas a sentirte más animado, gracias a mi intervención. —El chico sonriente me miró como esperando una estrellita de premio.

El pequeño se tiró en la arena con un gracioso gesto que lo hizo parecer más pequeño. Tendría unos cinco años, pero hablaba muy bien, y se veía demasiado cómodo charlando con un desconocido de lo que yo hubiera estado en ésa edad.

—Oye niño, ¿Tienes superpoderes? —Debo reconocer que, aunque es la primera pregunta que se me escapó, me hubiera gustado no sonar tan infantil al pronunciarla.
—No me digas niño. Tengo nombre, ¿sabes? Me llamo Beto.
—¿Y qué haces modificando los sueños de otras personas, Beto?
—Así que te has dado cuenta, ¿eh? No eres tan tonto como sospechaba. —Y empezó a carcajearse como si le hiciera cosquillas la idea.

Seguí el juego, y me senté también. La vista era preciosa, y el viento era sumamente agradable, aunque no era tanto como para levantar la arena. Se sentía muy a gusto, parecía muy real. Impresionante, y un poco aterrador…

—¿Y bien? ¿Porqué estás aquí?
—Te lo diré, te lo diré. Eres un candidato. Siento que puedo confiar en ti. Creo que puedes cambiar el mundo. Pero como has leído antes, en no sé dónde, para cambiar el mundo debes ser capaz de cambiarte a ti mismo. Así que si pasas la prueba, te otorgaré el poder de cambiar el mundo. Tal como yo he modificado tus sueños, tu serás capaz de modificar la realidad…

Ahora me tocó a mi el turno de reírme. Un poder tan grande como ése debe ser fruto de mis horas viendo televisión y mucha imaginación mía, supongo. Sin embargo…

—Oye, Beto, realmente, gracias por considerarme candidato para un poder así. No creo que pueda tener el honor para lograr algo así algún día, pero me encantará intentarlo. Viola las leyes de la lógica que siempre he seguido, pues sé que un poder absoluto tiende a corromper a la gente, y yo no deseo ser corrompido, así que en teoría no debería desear algo así. Pero este sueño también viola tales leyes, así que lo haré. Seguiré el juego.
—Excelente, Roberto. Disfruta de tu amanecer, y recuerda el sentimiento de paz que te invade, porque la prueba será aquí mismo, mañana. Si no la pasas, te quitaré la capacidad de soñar. Si la pasas, tendrás la posibilidad de convertir tus sueños en realidad. ¿Te parece?

¿La capacidad de soñar? Bueno, la balanza riesgo-recompensa sigue siendo favorable. Este sueño se está volviendo interesante. Y Beto, me está haciendo un poco difícil averiguar lo que realmente quiere de mi…

—Me parece un trato justo. Sólo una duda: ¿Porqué me has elegido a mi?
—Si las cosas van bien, mañana tú mismo contestarás ésa pregunta.

 

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